jueves, 24 de junio de 2010

Diego 12 de Jun, a las 16:08

No sé si ha quedado claro en los párrafos precedentes. De todos modos, quiero confirmar que en la confrontación Maradona versus Havelange, todas niÍs simpatías están con el Pelusa. Con efedrina o sin efedrina. (Sólo le faltó convertir el gol del estornudo). Pero siempre con gratitud. Para alguien que disfruta con el fútbol bien jugado, haber presenciado la habilidad y la inspiración que siempre derrochó Maradona en cualquiera de las canchas del mundo significó siempre una felicidad visual, y eso es algo que no se borra con el posmodernismo de la hipocresía. Siempre se lo agradeceremos. Y por último, una acotación estrictamente personal: creo que aquel gol que le hizo a los ingleses con ayuda de la mano divina es por ahora la única prueba fiable de la existencia de Dios.

Mario Benedetti

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