martes, 21 de septiembre de 2010

Disolvente

A veces pienso que duraría más sin dormir, si no supiera que tengo un mundo libre dentro. Me lo he inventado y es todo sólo para mi. Ni lo he pisado, todavía no me atrevo a hacerlo.

No, no quedan días de verano

Esta noche que es la última del verano quiero acordarme de tantas que he pasado aquí sentado, donde estoy ahora, leyendo Sin City, con películas de Al Pacino y Robert de Niro, Los Soprano, con un Cola-Cao frío en la mano y tantas horas de música. Siempre en este sillón, con la luz débil de la lamparilla del salón y las cortinas descubriendo la noche que me acompañaba hasta unas horas que incluso a ella le hacían perder la paciencia de verme aún allí sentado. Otro verano más. Sólo me queda esperar que el próximo venga rápido y volvamos a vernos aquí sentados.

martes, 14 de septiembre de 2010

El escándalo de Larry Flynt

Conversación en un jacuzzi entre Althea Leasure y Larry Flynt, pareja sentimental que acaban de tener sexo con varias chicas en una fiesta.


- Larry, ¿has pensado alguna vez en casarte?

- Mmm… Dios… ¿Sabes? No hay nada más seguro para echar a perder una bonita relación que el matrimonio. En el momento en que te pones ese anillo en el dedo, ¿lo entiendes? De repente se convierte en una situación de propiedad. Antes de eso, es amistosa: eres cariñoso con el otro, y… te diré otra cosa. Aunque te quiero también deseo una variedad de diferentes vaginas, coños… Me gustan.

- ¡¿Qué acabamos de hacer?!

- ¡A eso me refiero!

- ¿Crees que de lo que te estoy hablando es de monogamia? ¿Crees que te estoy hablando de eso?

- ¿No me estas hablando de monogamia?

- ¡No, desde luego que no! ¿Larry, cómo has podido interpretarme mal?

- La verdad es que me extrañaba, pero creí que…

- Yo no pretendo casarme y dejar de vivir del modo en que vivimos. ¡Este modo de vida es genial! Nada cambiaría. Claro que no.

- ¿Por qué? ¿Por qué ahora?

- Porque sólo quiero estar contigo. Eres el único hombre con el que quiero estar. Quiero tener ese anillo en mi dedo para que yo sepa que tú me quieres sobre las demás mujeres.

- Quieres una ceremonia.

- Quiero ir a una Iglesia, quiero estar de pie…

- Habrá que pagar al cura al entrar, cuando salgamos tendré que tener listo un cheque para pagar la factura del abogado…

- Tú eres mi vida. Eres mi vida. Quiero estar aquí el resto de mi vida.

- Tú también eres mi vida. Aquí y ahora tú eres mi vida. Yo no sé lo que pasará dentro de 20 años.

- Yo sí.

- Ah, ¿sí?

- Sí.

- Te voy a decir algo.

- No… vaya, olvida lo que te he dicho. ¡Olvídalo!

- Escucha lo que voy a decirte, escúchame. ¿Quieres casarte conmigo?

domingo, 5 de septiembre de 2010

Intro HC

Desde que la autoridad puso su aguijón en el cerebro humano, despertó la guerra social. Desde que hay esclavos del orden, hay quienes lo combaten. ¿Acaso el amargo sabor de esta vida que nos imponen no merece la guerra? El hambre, la explotación, la discriminación y la marginación ¿no merecen la guerra? El poder que tortura y somete a todo ser viviente en cada rincón de esta tierra para prolongar su bienestar y despotismo, ¿no merece la guerra? Esta guerra, la nuestra, es en contra de la civilización que despojó a los pueblos de sus tierras y su historia, que esclavizó, asesinó y martirizó en nombre de Dios y su maldito dinero; contra quienes se repartieron el mundo con nosotras dentro, creando fronteras, cercando selvas y montañas, apropiándose de ríos y mares hasta llegar a los cielos que también tienen dueño; contra el maldito reloj, que nos condena a repetir tortuosamente cada minuto en estas gigantescas prisiones que llamamos ciudades, sentenciándonos a trabajar para consumir su tecnología innecesaria. Guerra contra la culpa, las rejas y todo sistema carcelario que termina con la dignidad y la vida. Guerra a este Estado de control, que con los traidores militarizados nos sumergen en la cultura del terror. A los que apoyan y sustentan toda esta farsa. Al patriarcado, al hombre y su ley basado en la inteligencia manipulada. Guerra a nosotras mismas, que es la más difícil.

En todo momento, en todo lugar esto es lo que nos tocó vivir, este suplicio que nos atormenta. La pregunta, simplemente ¿por qué? Esta es la rabia que masticamos, la impotencia, que nos cierra el puño y nos hace desobedecer. La sublevación al orden establecido es la guerra de la que hablamos. Generando revueltas a lo cotidiano, conspirando para la insurrección, atacando y desapareciendo, así estaremos, siempre anónimos, soñando y luchando por la libertad. Porque mientras perdure el poder y la autoridad, habrá quienes resistan y combatan su existencia.

El tiempo corre muy rápido, el mundo gira al ritmo del hombre, el dinero y su ley lo rige todo y la dignidad se pierde como trozos de papel. Estamos envenenados por la codicia, enfermos de consumo y de televisión, encerradas en pequeños mundos, viviendo en esta realidad perfectamente creada. Crimen y castigo se respira y así somos criadas y educadas y esclavizadas y torturadas por las rutinas. Trabaja produce, consume y muere. TRABAJA PRODUCE, CONSUME Y MUERE.

Fuimos mutilados del amor, la historia, la consciencia y la iluminación con pequeños placeres impuestos que sólo marcan sonrisas de momentos y así hoy despertamos en esta cárcel mal llamada vida, abrimos los ojos y sentimos que somos dueños de nuestros pasos, del camino que nos hacemos, desobedecemos, cuestionamos, crecemos, nos quitamos su maldita cultura, nos reeducamos, nos empezamos a mirarnos a los ojos y hacernos sinceros entre nosotros y nosotras.

¿Seremos capaces de usar los espejos con un sentido crítico? ¿Seremos capaces de mirarnos a los ojos y decirnos nuestras verdades y terminar con tanta hipocresía? Dejar de mentirnos a nosotros mismos es el paso más difícil de todos, hacernos cargo de nuestras vidas y de lo que queremos hacer con ella. Ahí empieza la revolución, el cambio, el paso a paso con lo que nos rodea, demostrando lo que somos, cómo somos y hacia donde vamos. Hablando con el corazón sin esperar nada a cambio. Sólo ser vos misma, como tú te has creado. Un ser conciente coherente y consecuente con vos misma y con tu idea. Porque el capitalismo te da oportunidades en la vida, pero la anarquía te da la vida misma. Por eso hoy sólo decimos que somos lo que somos para cambiar lo que somos. Protesta y sobrevive con amor y rabia.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Cómo podría decírtelo
para que me fuese sencillo, para que te fuese verdad,
que a menudo me sé tan cerca de ti, si canto,
que a menudo te sé tan cerca de mi, si escuchas,
y pienso que nunca me atreví a decirte siquiera,
que debería agradecerte todo el tiempo que llevo amándote.

Que juntos hemos caminado,
en la alegría juntos, en la pena juntos,
que a menudo has llenado la vaciedad de mis palabras
y en nuestra partida siempre me has dado un buen juego.
Por todo esto, y por lo que te escondo,
debería agradecerte todo el tiempo que llevo amándote.

Te quiero, sí,
tal vez con timidez, tal vez sin saber quererte.
Te quiero, y te soy celoso
y lo poco que valgo me lo niego, si me niegas la ternura;
te quiero, y me sé feliz
cuando veo tu fuerza que empuja y se rebela, que yo...

Que pasarán los años,
llegará nuestro adiós, y así ha de ser,
y me pregunto si hallaré el gesto correcto,
y sabré acostumbrarme a tu ausencia.
Pero todo esto ya será otra historia,
ahora quiero agradecerte todo el tiempo que llevo amándote.


Lluis Llach - T'estimo (Amor Particular)